El Libro amarillo

Un documento secreto del ejército salvadoreño catalogó sus “enemigos” durante la guerra civil, muchos de los cuales fueron muertos o desaparecidos.

Un documento de la década de 1980 de los archivos del servicio de inteligencia militar de El Salvador identifica a casi dos mil ciudadanos salvadoreños considerados “terroristas delincuentes” por la Fuerza Armada; entre ellos se encuentra el actual Presidente y ex líder guerrillero, Salvador Sánchez Cerén. Otras personas mencionadas en la lista son defensores de derechos humanos, líderes sindicales y figuras políticas; muchos de ellos sufrieron detenciones ilegales, tortura, ejecución extrajudicial, desaparición forzada y otras violaciones de los derechos humanos.

El informe, llamado Libro amarillo, es el primer documento militar confidencial salvadoreño en hacerse público; además, es la única prueba proveniente de los propios archivos del Ejército salvadoreño sobre los métodos de vigilancia utilizados por las fuerzas de seguridad y dirigidos a ciudadanos salvadoreños durante la guerra civil que duró 12 años. Ahora el Libro amarillo ha sido publicado en Internet, junto con un análisis del mismo y documentos estadounidenses relacionados, a los cuales se les ha levantado el secreto oficial que los regía; esto se ha logrado mediante la colaboración entre el National Security Archive (Archivo de Seguridad Nacional), el University of Washington Center for Human Rights (Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington, UWCHR) y el Human Rights Data Analysis Group (Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos).

Según la introducción, el Libro amarillo, fechado en julio de 1987, fue recopilado por el Departamento de Inteligencia (C-II) del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada Salvadoreña (EMCFA). Consiste en una lista sistemática con 1.915 registros, 1.857 sobre personas identificadas por nombre, con sus correspondientes fotografías y su supuesta conexión con organizaciones sospechosas, como sindicatos, partidos políticos y grupos rebeldes del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Una nota escrita a mano en su portada indica que el informe tenía el fin de ayudar a las fuerzas de seguridad a identificar a la oposición. “Que lo usen” dice la nota, “Sacar fotocopias de las fotografías y ponerlo en boletinero para que conozcan a sus enemigos”.

Si bien el análisis del Libro amarillo continúa efectuándose, las investigaciones preliminares dejan claro que algunas de las personas mencionadas en sus listas fueron muertas o desaparecidas y nunca más vistas; otras fueron capturadas, torturadas y más tarde puestas en libertad. Bajo la dirección de Patrick Ball, Director Ejecutivo del Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos, investigadores cruzaron los nombres listados en el Libro amarillo con cuatro bases de datos históricos de reportes de violaciones de derechos humanos recogidos durante el periodo 1980-1992. Este proceso halló 273 de los nombres del Libro amarillo, equivalente a 15%, emparejados con reportes de muertes o ejecuciones extraudiciales; 233 o 13% emparejados con reportes de desaparición forzada; 274 o 15% emparejados con reportes de tortura; y 538 o 29% con reportes de detenciones o arrestos. Un total de aproximadamente el 43% de los nombres incluidos dentro del Libro amarillo corresponden con estos bases de datos históricos. El informe completo del Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos está incluido con esta publicación como anexo.

Un ex militar estadounidense que sirvió en El Salvador durante la década de 1980, que pidió no ser nombrado, ha declarado que el Libro amarillo parece ser un auténtico producto de la inteligencia militar salvadoreña, uno de los muchos documentos de este tipo creados para rastrear y registrar supuestos peligros. El documento original, la fotocopia de un original desconocido, fue donado a una organización de la sociedad civil salvadoreña por una persona que dijo haberlo encontrado en una casa durante una mudanza. El documento analizado aquí es una fotocopia de esta reproducción. El documento ha circulado antes de forma privada en El Salvador, y fue descrito en reportajes de Al Jazeera y La Jornada en 2012.

Las investigaciones del UWCHR y del National Security Archive explican el Libro amarillo en relación con los servicios de inteligencia salvadoreños y sus relaciones históricas con los Estados Unidos. Un análisis detallado y una transcripción del documento en una hoja de cálculo serán de utilidad para investigadores en el futuro, así como para sobrevivientes y defensores que procuran obtener justicia por crímenes de guerra. Entre los casos individuales analizados están los de la académica y defensora de justicia social María Teresa Saballos, desaparecida en 1979; del líder sindical Héctor Bernabé Recinos, cuya esposa e hija desaparecieron mientras él estaba detenido ilegalmente y era torturado; y el de Blanca América Recinos de Burgos, detenida y torturada en 1982 después de la detención en masa de otros miembros de la Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños. La autenticidad del documento está confirmada por su coherencia con estos casos; además, tiene características clave en común con otros documentos de inteligencia militar latinoamericanos como el infame Diario Militar de Guatemala.

La aparición del Libro amarillo representa un desafío a años de tácticas obstruccionistas por parte del ejército y las fuerzas de seguridad de El Salvador respecto a su papel en la sangrienta guerra civil que, según Naciones Unidas, dejó por lo menos 75.000 civiles muertos y aproximadamente 8.000 desaparecidos. La negativa del gobierno salvadoreño a divulgar sus documentos oficiales fue particularmente frustrante para la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas, establecida por los acuerdos de paz en 1992. Si bien la comisión tuvo acceso a testimonios de sobrevivientes, pruebas obtenidas de exhumaciones, informes publicados sobre derechos humanos, y miles de documentos estadounidenses a los cuales se les ha levantado el secreto oficial —que fueron facilitados por el National Security Archive—, sus repetidas solicitudes de acceso a los archivos estatales han sido ignoradas por el gobierno salvadoreño.

La presente publicación del Libro amarillo coincide con el momento en que los salvadoreños están reevaluando la historia de violaciones de derechos humanos durante el conflicto. Organizaciones como el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) y la Asociación Pro-Búsqueda, entre otras, han presentado decenas de denuncias penales por crímenes de lesa humanidad relativos a tortura, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales y matanzas, y están haciendo un llamado al gobierno para que haga públicos los registros históricos de las fuerzas de seguridad para hacer una rendición de cuentas completa del pasado.

En este tenso ambiente en el que importantes organizaciones en pro de la justicia han sido clausuradas y atacadas, los defensores de derechos humanos esperan una decisión de la Corte Suprema, que está estudiando la ley de amnistía aprobada en 1993 que garantiza impunidad a los perpetradores de graves violaciones de derechos humanos. Si la ley se anula o la Corte falla que es inconstitucional, se eliminará un importante obstáculo a la justicia. Por ser un documento que registra la vigilancia y persecución de sus propios ciudadanos por parte del estado salvadoreño, el Libro amarillo puede servir como prueba en acciones jurídicas en el futuro.

Contenido

El amplio alcance del documento excede la capacidad del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington y del National Security Archive de investigar los casos de todas las personas mencionadas o de contactarlas a ellas y a sus familias. Si Ud. tiene información sobre cualquier persona mencionada por el Libro amarillo, le rogamos que se comunique con nosotros a través de info@unfinishedsentences.org.

Agradecimientos

El Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington y el National Security Archive nos gustaría agradecer los inestimables aportes de muchas personas a este esfuerzo para analizar y autenticar el Libro amarillo. Extendemos nuestra gratitud especial a Patrick Ball del Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos, y los defensores de derechos humanos salvadoreños quienes hicieron posible este informe, especialmente Carlos Santos. También apreciamos el trabajo incansable de los miembros de COPPES, el Comité de Prisioneros Políticos de El Salvador, y agradecemos a Héctor Bernabé Recinos y América Recinos por compartir con nosotros sus testimonios de vida. La publicación simultánea de este informe en inglés y español se hizo posible gracias al trabajo de traducción voluntaria de Norma Kaminsky. Agradecemos el apoyo de Glenda Pearson y el equipo de Iniciativas Digitales de la Biblioteca de la UW. Finalmente, estamos muy endeudados a las destacadas estudiantes investigadoras del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington, entre ellas Ashley Davis, Kate Fenimore, Jane Greenstein, Mina Manuchehri, Ursula Mosqueira, y Emily Phillips, igual como los incansables practicantes del National Security Archive, entre ellas Emily Willard, Alexandra Smith, y Hannah Paukstis.

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